Toda la Vida.
Y me sentía cabronsísima.
Muy avanzada.
El otro día tuve un sentimiento parecido cuando me descubrí sentada en mi cama entre mi mac book, mi i-pad y mi i-phone.
Muy mactenológica, lo cual es absurdo porque en realidad soy muy poco techy (lo cual está fatal).
Creo que con la tecnología a veces pasa lo mismo que pasa con el cerebro humano, se usa un bajo porcentaje del mismo (y de la misma).
Ojala tanto aparato ya me hubiese quitado la manía de los cuadernos negros, de las agendas a mano y de los blocks amarillos.
Esos siguen siendo mis tres instrumentos de trabajo más importantes.
Ahí quedan plasmadas todas las ideas que me importan y muy probablemente llegan a ser un word document, pero cuando nacen son escritas con un plumón negro de punto fino.
El amigo Chellet me dijo un día que “debería abrazar más la tecnología”
y cada vez que me enputo con la computadora, lo cual sucede seguido, pienso en ese abrazo que no acaba de darse.
Cuando desapareció Virgin Records de Union Square sufrí mucho, la idea de no comprar más películas y discos me pareció devastadora.
Pero poco a poco he ido “abrazando” la modalidad de i-tunes.
No es lo mismo.
Pero está muy bueno.
Es una locura.
Y es brutal.
No es de sus mejores canciones, porque el maestro Manuel Alejandro tiene unas letras fantásticas, pero hoy fue la que decidí escuchar.
Comencé a escuchar la canción y mató mi buzz.
¿Qué pedo con esa canción?, ya no me acordaba que se trata de un hijo de la chingada que va por la vida buscando su “música” con amores a escondidas y juegos malabares para no amar a su mujer en exclusiva. Su mujer por otro lado que siempre lo espera, siempre segura de si misma y al final es la más querida.
La quité y me puse a escuchar a Thom Yorke.
Eso también hace la tecnología, hace que la gratificación instantánea y la inmediatez nos vuelvan un poco bipolares.
“Esto no me gustó, entonces en chinga cambio la página, cambió el search, cambió la rola, cambió, cambió, cambió…”
De buenas a de malas.
De contenta a triste…
Toda la Vida…
Querida Sofía, sufro exactamente el mismo mal que tú, la tecnología y yo no somos amigas, la verdad sigo prefiriendo mis hermosos cuadernos del Office Depot, y mis libretas amarillas, y mis plumones de colores etc. La inspiración literaria por ejemplo no se me da en la compu, tengo que sentir el cansancio en la mano por la pluma, para sentir que estoy creando algo bueno.
El teléfono también me tiene sin cuidado, mientras su color sea lindo, me vale si toma fotos, video o suena padre y en las fotos es lo mismo, Juan insiste en dejarlas en la compu y yo sigo entercada en hacer mi scrapbook que tanto trabajo me cuesta…en fin no creo que a estas alturas de mi vida pueda cambiar, el lunes cumplí 40…
Cácarou!!! No quiero acrecentar tus culpas por no escribir, pero SÍ quiero leerte Flaca horrorosa!!! Muchos besos!