M está en huelga.

Hoy M dijo basta.
Porque no se vale la chingadera – de que encima de estar encerrados – todos se recarguen en “una”.
Para llevar el orden, cocinar, lavar, barrer, estudiar secundaria de nuevo, trabajar, y encima llegar en la noche a cumplirle a su marido,
“Ay amor, como nos queremos,
somos los mejores,
enfrentando este puto encierro”

¿Cómo por qué?
¿No qué todos parejos?
¿No qué las familias modernas del Madrid y de las escuelas progresivas de México, si entienden claramente eso de que hombres y mujeres son iguales?
Pues ni tanto.

M se cansó, se hartó y los mando hace tres días – a todos – a la chingada,
Porque M es durísima cuando se enoja, y la verdad es que tampoco se enoja tanto, ni tan seguido.

Este puto COVID nos va a matar del hartazgo, del encierro, de la purga, de la salida de la mugre, nada se quedará sin ver, porque seguro llegará una de nosotras y le pasara el trapo encima.
Saldrá todo a la luz. Porque se nos da eso de limpiar mucho.

El COVID 19 nos sacará lo mejor,
Y también lo peor.
Y hará la limpia necesaria.
La de sacar lo que ya no sirve y quedarnos solo con lo importante, lo necesario, lo que si queremos guardar.
Ropa, juguetes, muebles, amigos, parejas…
(Los hijos se tendrán que quedar aunque sean unos cabrones).

Entonces chavos, marido, novio o pareja:
Abusados.
O ayudan a la madre a “lavar a fondo” todas las áreas del hogar,
o se quedan sin ella.

M esta en huelga,
Hoy la llame y tomó la llamada en el sotano.
Sin Netflix, sin buena señal.
Ahí está instalada y muy enojada con todos,
Con su vino.
Y con su twitter, viendo pura pendejada que no le gusta.
Pero aguantando,
Resistiendo,
Dándole su merecido a todos los que no tienen claro,
que ella,
es la reina del mundo.

 

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