Papás y mamás helicópteros.

Se les llama Helicopter Parents a los Padres de familia que están obsesionados con la educación de sus hijos, tanto en la escuela, como en sus actividades extracurriculares.
Estos papás helicóptero son una verdadera hueva y en NY hay muchos de ellos.
Hoy fue la primera junta de papás con el nuevo maestro de Juliana.
Se llama Karl Smith y es un encanto.
Juliana dice que no levanta la voz nunca, que es muy paciente y que los hace reír mucho.
Todo lo contrario a Miss Morris.
Karl comenzó la junta dándonos el currículum escolar para 1º de primaria.
Y de entrada nos pidió que si teníamos preguntas, las dejáramos escritas, pues el tiempo era poco y quería cubrir varios tópicos.
A la primera de cambios salió el clásico mevalemadres.
Una pareja de papás cuestionando a la escuela (y al maestro), por enseñar las matemáticas de X manera.
Decía este sujeto,
– Siento que no les exigen a los niños como debieran, y que tendrían que enseñar matemáticas de una manera más compleja, más competitiva…
Luego su esposa,
– Las estadísticas indican que ese estilo de enseñanza de las matemáticas no es el más exitoso y tampoco logra activar la mente de los niños en un X porcentaje… blah bla blah.
(Las X simplemente indican, que genuinamente me resultó de cero importancia lo que esta pareja estaba discutiendo).
A esta pareja de papás helicópteros habría que encerrarlos.
Claramente a los dos les parece de lo mas excitante, el tema de las matemáticas.
Pero que derecho tienen de chingar al hijo.
De chingar al maestro.
Y de paso, a todos los demás papás.
Quise aventarme el chistín con la mujer desconocida que tenía a mi lado y le dije,
– Yo como jamás pasé matemáticas – que las enseñen como quieran, mientras Juliana aprenda y no llegue con dudas a la casa, pues no tendría como ayudarla…
Me miró y dijo,
– Creo que ese papá (helicóptero) tiene un punto. Las matemáticas son la base de todo.
Pensé,
– “Puta madre, te cae? Otra mamá helicóptero”
El maestro hizo poco caso y le dio la vuelta al tema, de una manera elegante.
Los padres helicópteros no son lo mejor para los hijos.
Hay una vida llena de cosas que ver, de libros que leer y de plantas que oler.
Salgan a la calle.
Dense un buen abrazo.
Ensúciense un poquito.
Y si no les late,
Dejen al menos que los demás nos ensuciemos tranquilos.
Y de paso, los hijos.

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